Me muero de calor, aunque llueve.
Esa tibieza sube por mis piernas hasta encontrar el punto neutro de mi cuerpo.
Se cocina como a fuego lento, me hace estremecer.
Redime mi inocencia, reemplaza la pulcritud.
La neutralidad desaparece, y ese punto se vuelve latente dentro de mí.
Con una mano intento alcanzarlo, me está quemando las entrañas.
Me ahoga a bocanadas de placer escurriente,
Mis dedos no alcanzan su proceder.
Pateo la voluntad con pies retorcidos,
Se me encoge la vida hasta sentirse nímia en mi pecho,
Un rastro de miel pura en la sábana impregnada.
Despierto a la niñez de mi voz,
un grito me nace entre boca y labios,
desenfreno mis fuerzas en un intento por llegar ahí,
dónde esa luz blanca me de quietud.
Se me olvida la conciencia y mis labios se sueltan,
presiono el rostro contra el cielo...
caigo con un puntapié en mi cama vacía.
Sin darme cuenta de la vida que llevo en mis manos,
el sueño me aplaca sin prisas.
Mis manos translúcidas,
Y aburrida de caminar, me siento en tus entradas,
la tranquilidad de la noche despierta nuestro apetito.
El olor de tu boca desvaneciéndose en mi cuello,
Palomitas de papel entre el estómago y las piernas.
Dos palabras que flotan en el aire tibio,
empañándo mis ojos de ternura.
Tienes miedo de ellas: de mis manos eternas,
de la claridad de mis suspiros,
tus pies fríos y tu corazón saltarín.
Te apoyas en el abismo de mis ojos,
lloras con tus lágrimas dulces de sazón,
Me prometes para siempre,
quedarte en ésta habitación.
Me inclino a tus verdades, y huyo,
cuando me atrapa tu rabia,
me arrullo en los recuerdos, y junto,
pedacitos de junio en mi colchón.
Invéntame con tus manos,
Dedícanos tu alma,
y con tus brazos transparentes,
Rodéame la espalda.
[... bfjdbfj bloqueo mental]
Se despertó, con una barra de acero atravesándole el pecho. Por muy figurado que parezca el sentido, sus manos estaban aferradas al colchón, y su estómago daba vueltas en espiral.
Trató de incorporarse, pero sus ojos estaban nublados por los residuos de llanto y desvelo.
¿Qué horas son? percibió la luz matutina asomándose tímidamente por sus cortinas blancas, revelándo el espacio vacío en la cama, donde apenas hace unos días, una persona dormitaba a su lado.
Se empujó levemente al borde y cayó de rodillas en la alfombra, sintió los pies y manos helados, estregó sus ojos un poco, se impulsó hacia arriba con las pocas fuerzas que poseía.
La puerta de nuevo, ese timbre condenado la había despertado de su sueño pesado, caminó por todo el apartamento descalza, vistiendo sólo una camiseta, que no era suya... Era de ella.
Cuando estuvo suficientemente conciente como para recordar su situación, corrió al baño y dejó un charco de vómito sobre el inodoro, trató de contener las lágrimas, pero no podía, se estaba ahogando. Haló la cadena y se quedó tendida sobre el azulejo de la regadera.
Quería salir de ahí, huír a otro lugar del mundo donde todas las cosas no tuvieran el rostro de ella... El timbre no paraba de sonar, pero ya no tenía voluntad de abrirle a nadie. Quizá después de todo, se pudriría en aquella casa, sóla, sin tenerse ni siquiera a ella misma.
Estaba dormitando cuando escuchó la puerta ceder, "Genial, -pensó- Talves alguien viene a asesinarme, ojalá me de un tiro en la cabeza, estoy cansada de pensar y de recordar..."
-Tony, ¿dónde estás? -Una voz familiar viajó a través del vestíbulo- Vamos mujer, tenemos que hablar...
Era su mejor amiga, la odiaba en aquellos momentos, de hecho, odiaba a todo el mundo... Todos los que alguna vez se opusieron a su relación con Julieta, porque ahora ella ya no estaba...
Los pasos acercándose lentamenta hasta su habitación, pasaron por la cocina, por la mini sala,y finalmente al baño.
-¿Qué carajos crees que haces? -la escuchó diciendo, mientras se inclinaba junto a ella. La mitad de su cuerpo estaba en la regadera y la otra mitad fuera, tenía la mirada demacrada y las mejillas consumidas.
-Rebecca, vete. -dijo suavemente, y le dio la espalda.
-Ah, no me provoques Antonia. Anda, ponte de pie, hay que lavarte, darte una buena comida y hablar, hablar... -Tony negó con la cabeza y no volteó a mirarla- Por favor, amiga, ya tienes casi 2 semanas aquí metida... Ya es hora que...
-¿Qué?... Estás loca, ¿qué día es hoy...?
-24 de junio, por supuesto... ¿Cuánto tiempo has dormido?... Antonia, ¿qué fue lo que pasó?. -Le acarició el cabello suavemente.
-No lo sé... No sé nada, no quiero saber... Sólo sé que la perdí.
Tenía miedo. Nunca antes su voluntad se había visto rota de esa manera, también sabía que nunca antes había amado igual.
Se sentía demente, lágrimas oscuras derramándose por sus mejillas, hasta caer en su garganta, las cosas no tenían sentido, ¿Por qué te fuiste Julieta?.
No recordaba ni un segundo lejos de ella, estaba muerta. Cuando ella se fue, empacó a Antonia en su maleta, y ahora probablemente su alma volaba en otro continente, con Julieta.
Estrechó a Rebecca, cada vez sentía los ojos más pesados, y la piel dormida, sus oídos no escuchaban nada más que las últimas palabras de su amante, su nariz percibía el perfume, su lengua saboreaba aquella boca...
-La amo, la amo, la amo... Me voy a morir, Rebecca, me estoy muriendo sin ella.
[...Continuará.]
¿Alguna vez se han sentido afligidos cuando llueve?
Atormentados con el miedo de...
De no ser suficientes.
De no dar la talla.
Alguien puede renunciar a la felicidad... ¿Por miedo de dañarla?
Como una piedra en medio del camino... ¿Qué harás? Romper algunas ventanas con ella...
Tirársela en la cabeza a tu amigo, a tu enemigo...
Yo soy esa piedra a veces... Y me asusta.
Ah, pero las piedras no sienten miedo...
Y yo... Sí.
No me quiero ir nunca, nunca de aquí.
(De tú lado)
Te amo.
Entiende, estoy loca.
Entiende, me descuido de palabras.
Entiende, soy lenta.
Entiende, a veces tropiezo en todos lados...
Mira, mis manos están abiertas.
Mira, mis ojos están cerrados.
Mira, mi corazón te espera.
Escucha, algo dentro de mí se mueve.
Escucha, es tu amor lo que me renueva.
Escucha, la lluvia nos arrulla...
Entiéndelo, míralo, escúchalo, pero sobre todo, síentelo...
Te amo.
Me siento bien.
No tengo miedo, y siento el corazón blandito.
Ella está dándose una ducha, y yo ya la extraño...
Estoy risueña, acompasada, hablando bajito y pidiéndole un beso cada cinco minutos.
Estoy enferma de amor, pegadita a su boca, hipnotizada con sus movimientos,
embobada con su voz profunda y su risa maliciosa.
Me siento frente a ella, y puedo verla por mucho tiempo sin hacer nada más,
puedo seguir sus ojos escurridizos por todos lados, y sentir su respiración cálida en mis mejillas.
Me sorprende riéndo sola, tratando de cantar una canción en portugués y fallando por un poco...
Me llena de su ternura extranjera y se aferra a mi cuerpo.
Y a veces podemos pasar tardes enteras en cama, hablándo de nuestros sueños, inquietudes, del amor, de los enojos, las risas, los amigos, y las fiestas...
Besa mis labios con su lengua suave y me desvanezco en ella...
Los sonrojos... Siempre se ríe avergonzada, diciéndo que no entiende como cabe tanta picardía en una mujer tan jóven como yo... Que estoy loca, y que es imposible no amarme.
Quiero dormir entre sus brazos blancos, despertar con sus manos en mi rostro y su boca en la mía...
Y sobre este amor, ya no le pido amparo a Dios...
Por que tudo tá bem.
[Te amo Gatinha, devora monkeys, cara de anjo!]
Porque, si las cosas fueran sencillas, dejaría de ser ésta mi vida.
Me pesan los hombros y me duelen las costillas, quizá cargar con tanta fragilidad me tiene así.
Hace unas 3 horas estaba de lo más felíz, en serio...
Ahora sólo quiero llorar un poquito, por que sé lo que viene... Tragarme la conciencia y ser fuerte.
Olvidar que ella pasa desapercibidos mis esfuerzos, mi trabajo...
Bueno, cuando uno ama, eso se supone que debes hacer:
Bajar la cabeza, morderse la lengua, mentalizarse que lo amargo es dulce...
Y todo sólo para que ella no se altere, porque sabes que no le hace bien a su salud...
Pero vale, eso no le quita lo difícil y doloroso que es...
Aguantar.
Tampoco disminuye la intensidad con que se ama, al contrario,
sacrificarse a uno mismo por alguien más, te hace únicamente amar y desear más a esa persona.
Amar más, amar más... En todos los idiomas, miradas, estaciones, lugares del mundo.
Estoy enamorada como una idiota...
Estoy en ese punto donde sé que no quiero mirar atrás... Que no cambiaría esto por nada.
Donde pienso "Esto es todo, hasta aquí llegó mi búsqueda... He encontrado a mi verdadero amor".
...Estoy aterrorizada.
Me duele el alma con un dolor de amor puro.
[Dios mío, ampárame.]
P.D. : Eu amo você, Giovana... Por si no lo entendiste.
Quisiera apagar el mundo...
Que únicamente se escuche mi respiración, y mis latidos.
Cerrar los ojos y pretender que floto, sobre mares,
que floto sobre mis sentimientos.
Quisiera agarrarme la locura,
enfrascarla en un pozo vacío,
beber despacio el silencio acompañado de un humo
pasajero de vida.
Quisiera aprenderme el mapa de tu cuerpo,
trazar sus líneas con recuerdos,
con dudas saladas y besos dulces.
Y que todo fuera tan incierto como un vaivén,
lento, oxidado, rápido y azaroso.
Grabar tus monólogos en mi memoria,
para más tarde repasarlos en mis sueños,
verdes como aceitunas.
Dios mío, ilumíname.
Dame toda la fuerza y paciencia que necesito, que necesitamos.
Ayúdame a saber ayudar.
Deja que mis palabras sean guiadas por tí.
Sé que no he sido una hija ejemplo, sé que tengo mucho de no hablarte, sé que a veces soy excéntrica y tengo un gusto por lo jodido, pero en verdad te necesito.
Y si me caigo, Dios mío, permíteme levantarme.
Que siempre pueda darle la cara a los problemas, que se me quite el miedo,
Que se nos quite el miedo.
Prolonga nuestra felicidad, bríndanos un poquito más de tiempo para amar.
Bendícenos, porque ya no vemos bien el camino,
No te olvides de nosotros "los olvidados",
Protégenos, líbranos de todo mal.
Y por favor.... Dame una señal.
Amén.